Casualmente con varios pacientes esta semana se ha repetido una situación en la que les he preguntado sobre su estado de ánimo o cómo se sienten y sorprendentemente se han quedado sin saber qué responder, o peor aún… me dicen qué tienen que pensarlo. Me pregunto, ¿Cómo vas a pensar sobre cómo te sientes? Puedes contactar con lo que sientes, puedes describirlo o nombrarlo; pero, si necesitas “pensarlo” vas a analizar, juzgar, valorar, discutir, pero no vas a sentir. Traté de usar como ejemplo mis paseos con mi perro, para explicarles cómo es darse cuenta y describir lo que se siente, en lugar de pensar sobre eso. Cada mañana muy temprano saco a mi perro a pasear y siempre es una maravilla descubrir como amanece el lago. Siento el clima de la mañana, sin necesidad del pronóstico en las noticias. Puedo percibir si hay viento rudo que riza el agua, brisa gentil que me acaricia o si todo está inmóvil; veo si el lago es un espejo transparente o está cubierto de niebla… No anali...
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